Expediente X · la IA

Cómo está hecho todo

Un niño de los ochenta vio en Mi cerebro es electrónico un ordenador que abría puertas, cerraba la ventana porque llovía, dejaba entrar al gato y llamaba a la tienda para que nadie tuviera que salir a comprar. Cuatro décadas después, un ordenador escribe este fichero y me ayuda a pelear por mi nombre. La ciencia ficción se cumplió; con menos robots humanoides y más líneas de código.

La escena

En The computer wore tennis shoes (1969, aquí Mi cerebro es electrónico) un ordenador abre una puerta, cierra la ventana porque está lloviendo, deja entrar al gato y llama a la tienda para hacer la compra. Nadie se moja. En un Dragon 32 nada de eso era posible, y aun así ahí estaba el futuro: no una máquina que calcula, sino una que hace cosas solo.

Lo conté largo en El futuro que soñábamos: los que nos gustaba esto éramos los frikis, y los mismos que se reían acabaron pidiéndonos que les configuráramos el móvil. La escena también está en la historia de este fichero, con el vídeo a un clic.

Lo que faltaba por contar es esto: aquel ordenador que hacía cosas solo es el que ha escrito esta página.

Para qué

Para recuperar el primer puesto. Contra un piloto, un youtuber y una novela de 1952 no gano con audiencia: gano con una web que se escribe, se corrige y se publica a un ritmo que yo solo no sostendría. La IA es el arma; el criterio sigue siendo mío.

El reparto

Empecé a soltar el teclado en 2024. Primero Copilot escribió lo aburrido; después un agente se llevó la tarea entera. Hoy el reparto es este:

  • Yo · la dirección: qué se construye, con qué tono y qué se tira
  • La máquina · el CSS, los componentes, las páginas, el registro y las capturas
  • Nadie · los datos: ni clientes, ni testimonios, ni métricas

Cómo se hizo la 2.12.5

No hay un brief de veinte páginas: hay una frase por cambio. «El subtítulo debe empezar por un informático». «Esto pasa del 00 al 02, arréglalo». «Que el bloque del menú se deslice». De cada frase sale código, y el código recorre siempre la misma cadena hasta producción:

  1. El dictado · una frase mía, en castellano y sin especificación
  2. El agente · escribe el código en una rama, nunca en la principal
  3. Impeccable · revisa el diseño y su detector salta en cada edición de interfaz
  4. La versión · cada cambio visible sube SemVer y se anota en el registro, un commit por versión
  5. El PR · se integra con merge commit y GitHub publica una release por versión
  6. El deploy · GitHub Actions compila con comprobación de tipos y lo sube a Pages

Un agente escribe rápido y no tiene gusto. El gusto sigue siendo mío. La versión sube cuando el cambio entra y queda escrita en el registro: no es un adorno, es la forma de saber qué se rompió y cuándo.

Versión
2.12.5
Entregas
30 desde la 2.0.0
Tipos
astro check en cada deploy
Detector
Impeccable en cada edición

Dónde se equivocó

Esto no es un folleto. La máquina se equivoca, y los errores se ven mirando: unos los caza ella, otros los cazo yo, y alguno solo aparece en producción.

  • Un rótulo de más · puso «Anécdota» encima de un titular. El detector lo tumbó: un rótulo así no se gana el sitio.
  • Dragon 32, partido · dejó el nombre del cacharro en dos líneas, «Dragon» y «32»
  • Un salto en la serie · numeró del expediente 00 al 02 sin decir nada. Lo cacé yo, no la máquina.
  • El menú que no se deslizaba · publicó el bloque deslizante del menú con la hoja de estilos de siempre, y la caché servía la vieja. Desde la 2.8.3 la hoja lleva la versión en la URL.
  • Dos releases huérfanas · el primer merge con tres versiones solo publicó la última. Ahora el flujo publica una release por versión.

Dos años así

Antes de esto llegué a aburrirme programando. No por dificultad: por repetición. Tests que verifican lo que ya funcionaba, variables renombradas para el linter, la misma validación de formulario por décima vez.

Copilot empezó a escribir lo aburrido hace 2 años. Los agentes llegaron después y se llevaron la tarea entera, no solo la línea. Lo que recuperé no fue tiempo: fueron las ganas.

Está contado largo en La Inteligencia Artificial me devolvió la ilusión por programar.

Esta página también

El texto es mío: lo dicté, lo corregí y quité lo que sonaba a folleto. El HTML lo escribió el agente. El fuente está en GitHub, con el historial de versiones al lado, por si prefieres comprobarlo sin creerme.

El expediente que sí factura

Esto es afición: un fichero que se publica gratis y no vende nada. Lo que hago para vivir está en marcosramirez.dev: digitalización, webs e inteligencia artificial para autónomos y pequeñas empresas. La misma máquina que ha escrito esta página, puesta a atender el teléfono de un negocio a las once de la noche o a preparar sus reservas.

Más de treinta años en tecnología, primera consulta gratis y quince minutos sin humo. Si sigues facturando con Excel y la ley antifraude te pisa los talones, ese es el sitio por el que empezar.

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